La primera vez de Álvaro de Luna en el Movistar Arena de Madrid tuvo lugar la noche del Sábado 10 de Mayo de 2025. Fuimos a portarnos mal y a pasarlo bien. El telón rojo cubría el escenario, con un juego de luces y sombras en el que pudimos ver aparecer progresivamente el título de su último álbum «Uno», seguido de las siluetas de Álvaro de Luna y una sucesión de instrumentos como la batería, la guitarra eléctrica y los teclados. La noche pintaba de cine.

El show audiovisual tenía cada detalle medido al milímetro. Todo estaba tratado con mucho cariño. Una apuesta sincera y segura reflejando una actitud y una estética grunge, que nos sumergía en el color rojo tan característico de su imagen artística. Las pantallas emulaban televisiones antiguas, en el escenario encontrabamos amplificadores vintage, todo envuelto en una estética de noise rockero. Los cambios de vestuario fueron un hilo conductor visual de las distintas atmósferas musicales. De la estética rockera de la camiseta sin mangas a la llamativa chaqueta roja con brillos, pasando por la elegancia del chaleco negro con broches y la rebeldía de la cazadora vaquera adornada con chapas y pines.


Como en las escenas más épicas de las películas, sonaron los vientos que presentaron a Alvarito en este momento trascendental en su trayectoria. Desde el 2020 hasta ahora, su vida ha dado un vuelco, y este concierto era la prueba de la conexión emocional que ha ido creando con sus fans. El público coreó con fuerza los temas de su etapa Sinsinati, reviviendo «Mi lugar» y «Cuando éramos dos», demostrando que esas canciones siguen muy presentes entre sus seguidores. Pero la noche era un viaje a través de su evolución, con paradas obligatorias en canciones que ya son himnos en su repertorio en solitario: el sentimiento madrileño de «Nos quedará», la celebración de «Hoy festejo», la dedicatoria de «Tu nombre» y el desgarro de su último single «me va a doler». Sorprendió con la aparición de Leire Martínez para interpretar a dúo «Nuestra canción».
El concierto se transformó en un espacio de intimidad cuando, en pleno escenario, se instaló una habitacíón improvisada como referencia a su lugar de creación y composición musical. La versión acústica de «En tu costado» abrió esta sección, dando paso a la complicidad con amigos como Paco Salazar y Marquitos, quién le dio su bendición. La energía volvió a subir con «Feelin great like Cobain (a ratitos)», junto a la banda al completo. Otra de las sorpresas de la noche vino de la mano de Marlon con quienes interpretó su colaboración «Olvidé olvidarte». Marina Reche se unió a Álvaro de Luna para interpretar «La jugada».
En otra de las transiciones el escenario se llenó de figuras encapuchadas de negro con bandanas rojas, creando una atmósfera de misterio que desembocó en las percusiones que anunciaban su gran éxito: «Todo contigo» con frases que marcan como «Tú me has devuelto las ganas». Ultraligera acompañó también a Álvaro de Luna. Vive como un rockstar, sus noches son de fiesta, la fama se la suda, y las fotos le molestan.
El concierto se acercaba a su fin, pero no sin antes revivir los orígenes con un nostálgico guiño a Sinsinati y su icónico «Indios y vaqueros». El cierre con confeti, llamaradas y fuegos artificiales para una noche inolvidable terminó con Álvaro cantando con todo el público a coro «Juramento eterno de sal», perteneciente a su primer álbum «Levantaremos al sol».
Estamos seguros de que esta fue la primera vez de muchas.
Fotografía: Mireya Martín
Crónica: Blonde Poulain

