Despistaos en Vistalegre: 22 años después, un cañón que sigue haciendo ruido
Hay noches que se escriben solas, pero pocas se escriben con la rotundidad con la que Despistaos llenaron el Palacio Vistalegre el pasado sábado 29 de noviembre. Quizá porque, 22 años después de aquel primer sold out en la Sala Caracol (2003), la banda volvió a reencontrarse con su propia historia: una que han construido Lázaro (batería), Álex (bajo), Krespo (guitarra) y Dani Marco (voz), junto a una familia que ha crecido con ellos y recuerdan emocionados.
“Voy a salir de fiesta hasta reventar”, fue el grito de guerra de Mi Mejor Momento, y la señal inequívoca de la noche que se comenzaba a celebrar por todo lo alto.



“Algún salto mortal sin red”
El primer bloque del concierto llega como un repaso transversal a sus primeros años, combinando escenas cotidianas, vulnerabilidad y ese costumbrismo emocional tan suyo. “Un miércoles cualquiera” y “Resucito” devuelven al público a los tiempos de ¿Y a ti qué te importa? y Despistaos; a esa mezcla de rock amable y urgencia juvenil que marcó sus inicios.
Desde ahí el viaje se ensancha hacia etapas más maduras: “Que puedo hacer si todo iba tan bien”, extraída de 137 Horas, recuerda la sensibilidad acústica que marcó aquella etapa. “Esta mañana se ha colado un rayito de sol” (de Caricias en tu espalda) tiñe todo de nostalgia luminosa.
Dani aprovecha un silencio para mirar a las gradas y recordar lo improbable del momento: del pequeño Caracol de 300 personas al rugido de un Vistalegre lleno. Es un guiño a quienes están desde el principio y una caricia para quienes llegaron después.
La emoción sube con “Por volver a verte”, “Los zapatos de un payaso” y “Casi siempre, casi nada”, momentos que conectan directamente con su repertorio más sentimental.
Y entonces llega la sucesión de colaboraciones, celebrando todas las vidas paralelas que ha tenido Despistaos: “Y mírame”, junto a Piter, “Lo que hemos vivido” con Pablo de Pignoise al bajo, como si el pop-rock español de los 2000 hiciera un círculo perfecto. “El silencio”, con un Carlos Escobedo (Sôber) que lo vuelve todo más denso y afilado. “Desde que nos estamos dejando” y “Kansas City”, que cierran el acto navegando entre el pop-rock más directo de sus últimos trabajos.
Interludio: “Deja que me quede un rato más”
El escenario se transforma: sofá, luz cálida, intimidad. Una casa dentro del pabellón. Un lugar seguro.
Krespo aparece solo para interpretar “Un beso y nada más”, dedicada a su hija, en uno de los momentos más puros de la noche. Dani entra después con un contrabajo que nadie esperaba, abriendo un pequeño universo acústico.
En esta sección revisitan algunas piezas desde otro lugar:
“Hasta que pase la tormenta”, “Vuelve a verme” —esta última acompañada por Georgina— y “Cuando lloras”, donde cajón, eléctrica suave y contrabajo convierten Vistalegre en una sala de estar compartida.
“Hace más ruido que el ruido de un cañón”
Vuelve la electricidad, las pantallas y el pulso rockero. Este acto es un homenaje a sus himnos más expansivos y a la escena actual.
“Muérdeme”, con Suu, inaugura el bloque con un carisma luminoso. Le siguen “Mientras baila sola” y “Estrella”, esta última con la energía pop-punk de LaLaLoveYou, que desata una ola adolescente en el recinto. Después llega el agradecimiento explícito con “Gracias”, ese abrazo a su comunidad. Y, por supuesto, “Física o Química”, quizá su canción más transversal. El momento se convierte en generacional cuando suben Walls, Hens y Enol, tres nombres clave de la nueva ola pop española, uniendo décadas en un mismo estribillo que todos —literalmente todos— conocen.

Epílogo: un cierre a la altura de la Historia del Pop-Rock Español
El final del concierto es un manifiesto: que Despistaos no solo han sobrevivido a su época, sino que han aprendido a reescribirla.
“Volveremos” abre el capítulo final con una convicción casi programática.
Después llega “Nunca la primera”, junto a Veintiuno, una de las alianzas más naturales del pop actual.
Con “Mi Accidente Preferido” y la inédita en directo “Cada dos minutos” —interpretada por primera vez con Kutxi Romero y Rulo y la Contrabanda— el pabellón se convierte en una hermandad rockera irrepetible.
Y el broche, como no podía ser de otra manera, lo pone “Estoy aquí”, himno absoluto de una banda que ha sabido mantenerse, crecer y seguir emocionando.

Despistaos firman una noche que amplía su leyenda
Vistalegre fue algo más que un concierto: fue un ejercicio de memoria, celebración y futuro, presentando su próximo álbum «Un millón de madrugadas» ya disponible en preventa y con lanzamiento el 20 de febrero de 2026. Un recordatorio de que Despistaos no son solo parte de la Historia del Pop-Rock Español, sino una banda que ha logrado lo más difícil: seguir encontrando motivos para quedarse un rato más.
Texto: Blonde Poulain
Fotografía: Mireya Martín

