Imagen: Web Sidecars
Hay discos que no buscan sorprender por el giro, sino confirmar una identidad. Everest, el nuevo trabajo de Sidecars, va exactamente por ahí: un álbum que mira hacia adelante sin olvidar de dónde viene el grupo y que vuelve a conectar con ese sonido tan reconocible que lleva años acompañando a sus fans.
Cuatro adelantos para ir marcando el camino
Antes de la llegada del disco, Sidecars fue dejando pistas poco a poco, nada de prisas. Canciones que hablaban por sí solas y que iban dibujando el tono de Everest.
El primer aviso llegó en 2024 con El momento exacto, un tema que funcionó casi como declaración de intenciones y ese equilibrio tan suyo entre melancolía y luz.
En junio de 2025 apareció A cámara lenta, más reposada, dejando claro que el grupo sigue sabiendo cuándo frenar y cuándo apretar.
El tercer single, Lo que queda, publicado en septiembre de 2025, volvió a poner el foco en las emociones que permanecen cuando todo lo demás se cae.
Y ya el 12 de noviembre de 2025 llegó La misma canción, el último adelanto antes del álbum, cerrando el círculo y confirmando que el disco tenía un hilo claro y coherente.
Fieles a un sonido que es su casa
Si algo define a Everest es que Sidecars no intenta ser otra cosa. El grupo sigue apostando por ese rock de guitarras limpias, estribillos que entran sin forzar y letras que hablan de lo cotidiano, de las dudas, de los momentos que marcan. Canciones que no necesitan disfraces porque funcionan desde la honestidad.
Ese respeto por su propio lenguaje es, en gran parte, lo que ha hecho que su base de fans siga creciendo con los años. Everest no rompe con el pasado, pero tampoco se queda anclado en él: suena a Sidecars, sí, pero con la madurez de una banda que sabe exactamente dónde está.
Mirar atrás para entender el presente
Para entender este disco también hay que mirar atrás. Sidecars empezó su camino a mediados de los 2000, creciendo desde abajo, forjándose en salas pequeñas, giras constantes y una conexión muy directa con el público. Con el paso del tiempo, el grupo fue encontrando su sitio dentro del rock nacional, construyendo una carrera sólida, sin atajos y sin perder credibilidad.
Ese recorrido se nota en Everest. Hay experiencia, hay calma y hay una seguridad que solo dan los años de carretera. No es un disco de urgencias, sino de convicción.
Un paso más en su propia montaña
Con Everest, Sidecars no busca reinventarse ni cambiar las reglas del juego. Lo que hace es dar un paso más en su propio camino, reafirmar quiénes son y seguir sumando canciones que, seguramente, encontrarán su sitio tanto en el disco como en los directos.
Un álbum que confirma que, a veces, subir más alto no significa cambiar de ruta, sino seguir caminando con paso firme.
Las entradas para la gira Everest ya están disponibles en su web oficial y todo apunta a que muchas fechas volverán a colgar el cartel de completo. Si quieres vivir las nuevas canciones de Sidecars en directo —y reencontrarte con las de siempre—, este es el momento de asegurarte tu sitio y formar parte de una gira que promete ser uno de los grandes momentos del rock nacional en los próximos meses.


