Vikxie llevó Solar a Clamores y dejó claro que está en otro momento

Han pasado unas semanas desde el concierto de Vikxie en Clamores, pero hay noches que merece la pena revisitar con algo más de calma.

Hay conciertos que se olvidan rápido… y otros que se quedan dando vueltas unos días más. Lo de Vikxie el pasado 30 de abril en Sala Clamores entra bastante en el segundo grupo.

La noche servía como presentación en Madrid de Solar, el disco con el que Vikxie parece haber encontrado un equilibrio bastante serio entre lo que quiere contar y cómo quiere sonar. Y eso en directo se nota muchísimo más.

Pero incluso antes de empezar el concierto ya se respiraba que aquello no iba a ser una fecha cualquiera. Nada más entrar a la sala, los asistentes recibieron un pequeño regalo por parte del propio Vikxie, un detalle sencillo pero muy en la línea cercana y personal que terminó teniendo toda la noche.

También llamó bastante la atención el merchandising que acompañaba el concierto, mucho más currado y variado de lo habitual. Además de CDs del nuevo disco, había sombreros hechos por el propio Vikxie, decoración para el hogar y distintos objetos que parecían ampliar el universo de Solar más allá de la música. Más que una mesa de merch, daba la sensación de estar viendo una extensión bastante fiel de su imaginario.

Desde el arranque con Kamikaze ya quedó claro que aquello no iba a ser un concierto para salir del paso. Había ganas, había energía y, sobre todo, había sensación de estar viendo a alguien disfrutando realmente de las canciones que está tocando.

El setlist fue mezclando temas nuevos con otros ya conocidos dentro de su trayectoria. Sonaron Mutantes, Algo está cambiando, Calle abajo o Huellas 2.0, en un concierto que tuvo bastante de viaje por distintas etapas de su carrera, pero sin perder nunca el foco en el presente.

Y es que Solar fue claramente el centro emocional del directo.

Temas como Cielo cibernético, Gracias al miedo o Eclipse solar funcionaron especialmente bien en vivo, seguramente porque ahí está esa mezcla entre vulnerabilidad, rabia y búsqueda personal que atraviesa todo el disco. Canciones que en estudio ya tenían personalidad, pero que sobre el escenario terminaron de crecer.

Uno de los momentos más bonitos de la noche llegó con Equilibrio perfecto y Tiempo al tiempo, acompañadas por saxofón en directo, algo que le dio otro color al concierto y ayudó a bajar revoluciones sin perder intensidad.

Y eso fue probablemente lo mejor del bolo: el equilibrio. Había momentos de guitarras arriba y energía más cruda, pero también espacio para respirar, emocionarse y dejar que las canciones hablaran por sí solas.

La recta final con Coraje, El club de los ladrones y La banda oficial terminó de levantar a la sala antes de cerrar con Lola García y una versión de Ni tú ni nadie que convirtió Clamores en ese tipo de karaoke colectivo que siempre funciona cuando hay conexión real entre escenario y público.

Más allá de si fue el concierto perfecto o no —que tampoco hace falta que lo sea—, lo interesante fue ver a un Vikxie cómodo en esta nueva etapa. Más seguro, más definido y con una identidad mucho más clara que hace unos años.

Después de discos como Por arte de magia, Algo está cambiando o Adrenalina, da la sensación de que Solar no es simplemente otro lanzamiento más en su carrera. Es el disco donde muchas piezas empiezan por fin a encajar.

Y viendo cómo respiraron esas canciones en Clamores, probablemente esto no haya hecho más que empezar.

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