El Festival WARM UP Estrella de Levante 2026 pone el broche de oro tras dos jornadas llenando La Fica con más de 52.000 personas.
Todo lo bueno acaba. Pero nosotros ya estamos contando los días para la próxima edición del Festival WARM UP Estrella de Levante, no sin antes hacer balance de un fin de semana que volvió a convertir Murcia en uno de los epicentros musicales del país.
La jornada del viernes destacó especialmente por la fuerza de los artistas nacionales, con una gran presencia de bandas llamadas a marcar el futuro del panorama musical. Desde la elegante puesta en escena de Veintiuno, con hits como “Dopamina” o “La Vida Moderna” coreados por sus fans más fieles, hasta la presentación del nuevo álbum de Ginebras, “Donde nada es para tanto”, acompañado por una renovada y dinámica dirección artística de Raúl de Lara.




También brilló el punk rock reivindicativo y explosivo de Biznaga, que hizo gritar sin descanso a un público entregado gracias a su colección de himnos generacionales. A ellos se sumaron los temas del álbum debut de Ultraligera, “Piel de Foca”, y la innovadora propuesta de Sanguijuelas del Guadiana, grupo revelación del panorama nacional, que presentó en directo su primer disco, “Revolá”, llevando su particular rock costumbrista extremeño hasta La Fica.




En el apartado internacional, nos quedamos con el concierto de Midnight Generation, cargado de referencias al french touch, el funk y la electrónica disco, y con el espectacular cierre de Soulwax, que convirtió la madrugada en una auténtica experiencia sensorial gracias a su sesión de sintetizadores modulares y tres baterías en directo.
El sábado comenzó lejos del recinto, en pleno centro de Murcia, con el mini concierto acústico de Lori Meyers en la Plaza de la Merced. Un secreto a voces donde el grupo repasó algunos de sus himnos en clave desenfadada y presentó su nuevo single, “En lo total”.
Ya en La Fica, la jornada volvió a ofrecer una programación nacional de lo más variada. Desde La La Love You y su interminable batería de éxitos pop, acompañados por el pulpo alienígena gigante protagonista de su próximo álbum “¿Por qué me miráis así?”, hasta el contagioso folk rock del gallego Carlos Ares, que estrenó nueva puesta en escena para interpretar los temas de su aclamado álbum “La boca del lobo”.




También hubo espacio para el rock castizo de La Paloma, la irreverencia desatada de Ojete Calor con himnos como “Mocatriz”, “Morreo” o “Agapimú”, y, por supuesto, para unos impecables Lori Meyers, que cerraron el círculo iniciado horas antes en el centro de la ciudad con fuegos artificiales y sus canciones más emblemáticas sonando por todo lo alto.

El broche nacional lo puso Rusowsky con una propuesta tan vanguardista como magnética, fusionando pop, electrónica, R&B, hip hop y ritmos latinos con absoluta naturalidad.
Otro de los grandes nombres internacionales de esta edición fue Bloc Party, que repasó algunos de sus himnos generacionales en un concierto celebrado por un público completamente entregado.
El festival murciano se despidió el sábado con uno de los conciertos más esperados de esta edición —y posiblemente de la historia del festival—. El legendario Fatboy Slim, referente absoluto de la música electrónica, conquistó el Escenario Estrella de Levante con una potente sesión repleta de ritmos funk, house y big beat con los que ha hecho bailar al mundo durante décadas. Horas antes, el británico había protagonizado uno de los momentos más cercanos del festival durante la firma exclusiva de su libro It Ain’t Over… ‘Til the Fatboy Sings, el proyecto con el que celebra sus 40 años de carrera.
Y es que, una vez más, el Festival WARM UP Estrella de Levante volvió a demostrar la solidez y personalidad de una programación capaz de reunir algunas de las propuestas más interesantes y variadas del panorama actual. De esas que obligan constantemente a tomar decisiones difíciles entre escenarios, horarios y conciertos en los que nos habría encantado poder desdoblarnos. Porque si algo tiene el Warm Up, es esa sensación permanente de estar perdiéndote algo increíble mientras disfrutas de otro concierto igual de especial. Una división constante del corazón entre artistas, estilos y momentos que, al final, también forma parte de la magia del festival.
Crónica: Blonde Poulain
Fotografía: Mireya Martín

